Saandara Cap. 1


Saandara 

1
Encuentro


Uno, dos, tres. No importa cuantos minutos cuente o cuantas personas pasen a mi alrededor.Nadie me notara. De eso me he asegurado

Lo ultimo que quiero es llamar la atención. No quiero que mi exilio sea más aburrido de lo que ya es. ¿Por que tenia que terminar en este mundo?, de todos los nueve, tenia que ser el de los humanos. Son solo seres que se preocupan por si mismos. Claro ya, nosotros los Shinigamis no somos diferentes, pero por lo menos no tratamos de hacernos miserables a nosotros mismos.

Mientras camino por las calles de esta ciudad me doy cuenta de cuantos humanos pueden haber en un sitio así de pequeño como lo es la plaza central.

Uno, dos, tres...veinte...cuarenta. Mi cuenta se interrumpe en cuanto oigo a lo que parece una chica gritar. Volteó y miro a una chica rodeada de tres muchachos. Suspiro y me cubro con la capucha de mi chaqueta.

-¿Que acaso no la vas a ayudar? -escucho a mi lado

Cuando volteo veo unos hermosos ojos verdes mirándome, ¿pero que estoy diciendo?, no sabia que yo, siendo lo que soy, pueda pensar que algo tan sencillo como que esos ojos verdes me parezcan hermosos, !Si quiera sabia que esa palabra la pensara yo¡

Volteo hacia otro lado e intento disimular un poco mi disgusto.

-Bien, parece que no harás nada

Hago un ruido con mi lengua y me aparto de ella para seguir mi rumbo.

-Inútil -le escucho pronunciar.

Me volteo rápidamente pero ella ya está corriendo hacia los muchachos. Los humanos son...interesantes. La veo llegar hasta donde está la chica y ayudarla.

Trato de no prestarle atención pero parece imposible ya que solo la veo a ella. Mis pensamientos se nublan en cuanto veo que uno de los muchachos tiene un cuchillo en sus manos y se dirige a mi chica...Espera, ¿MI?, es oficial, necesito un tratamiento URGENTE.

Sin darme cuenta ya estoy deteniendo el cuchillo con mi mano. Mis ojos se dirigen a quien me insulto hace un momento; ella está abrazando a la chica que estaba en problemas como si le pudiera dar consuelo haciéndolo.

-¿Están bien? -Pregunto sin darme cuenta

Ellas asienten mientras me miran atónitas. Mis ojos azules se encuentran con los del muchacho y lo miro con frialdad.

-No creo que deberías tener algo como esto -Digo mientras tomo el cuchillo y lo desentierro de mi mano. La cálida temperatura que tiene la sangre brotando de la herida me dice que debería dolerme. Pero yo no puedo sentir ese dolor- Esto me lo quedare

En cuanto meto el cuchillo en el bolsillo de mi chaqueta el muchacho me lanza un puño. Falla, por mucho (la verdad es que lo esquivo). Me muevo rápidamente y, sin sacar mis manos de los bolsillos, golpeo al chico en el estomago con mi pierna derecha lo que hace que este caiga. Mis ojos azules lo miran fijamente y le hago una seña con la cabeza para que se vaya de aquí. Él se levanta apresurado y sale corriendo seguido de sus compañeros.

Inspiro hondo para calmarme y no mirar a las chicas con frialdad. No quiero asustarlas y causar mas problemas. Volteo y observo que la chica de ojos verdes me mira con desconcierto. Mi capucha se ha caído y ha dejado al descubierto mi cabello plateado como la luna.

-La próxima vez no insultes a la persona que te podría salvar la vida -digo con un toque de humor, el cual no es muy común en mí.

Ella me mira a los ojos y sonríe -Lo tomare en cuenta- dice finalmente. Baja su mirada y al mirar la herida de mi mano su rostro se nubla un poco- ¿Te duele?

Miro mi mano y veo la sangre fluyendo desde mi herida hasta la punta de mis dedos. Para ser sincero no siento nada. Ni siquiera cuando ella toca la herida para curarla.

                                                                                                     Nada.


Mis ojos se encuentran con los de ella por centésima vez en una hora. Ella ha insistido en que vaya a su departamento para curarme la herida de mi mano.

-Ya te he dicho que estoy bien -digo por décima vez.

-Es lo menos que puedo hacer, déjame hacer esto como agradecimiento -dice mientras camina a mi lado

-Un simple gracias estaría bien -susurro

-Como veras no soy de las personas que da un simple gracias -me dice mientras sonríe

Suspiro un poco y me resigno.

15 minutos después (creo) llegamos a su departamento. Es pequeño pero tiene todo lo esencial; baño, cocina, sala e incluso dos habitaciones.

-¿Vives sola? -pregunto mirando el apartamento

-Si, mi hermano se mudo con mis padres hace un año y yo llegue aquí hace poco -dice mientras venda mi mano

-Eres testaruda ¿no es así? -digo apoyando la cabeza contra la silla

-Si me lo han dicho -y sonríe

Después de hablar un rato, ella decide que mi herida ya está lo suficientemente vendada como para sobrevivir

-¿Quieres comer algo? -me pregunta mientra guarda el botiquín en un armario cerca de la cocina

-La verdad... -comienzo a decir pero mi estomago habla primero que yo. Sonrío un poco y me acerco a ella- ¿Te puedo ayudar?

-¿Sabes cocinar? -me pregunta curiosa

"Si con cocinar te refieres a matar demonios entonces si" digo para mis adentros. Me encojo de hombros y sonrió levemente -No realmente- ella ríe. Su risa es realmente preciosa. "¡Reacciona Saandara, ¿que te sucede hoy?!" me reprende mi subconsciente

-Hey -dice ella sacándome de mis pensamientos- ¿Como te llamas?- pregunta mientras saca cosas de la alacena y las pone en la mesa

Miro hacia el techo y sonrío nuevamente. No pensé que me fuera a preguntar eso -Mi nombre es Saandara, Saandara Korovin

-Tienes un nombre raro -dice ella mirándome de arriba a abajo con su sonrisa

Meto mis manos en los bolsillos de mi chaqueta y la miro de reojo -Padres poco convencionales- y le lanzo una media sonrisa

-Mm... -dice simplemente sacando unas galletas de la alacena inferior- ¿Te gusta el dulce?

-No tanto como quisiera -digo. Me escurro por la pared y me siento en el suelo- Aunque no lo he probado mucho desde que... -me muerdo los labios para no decir más. No me gusta hablar mucho de mi vida pero no se porque con ella siento que puedo contarle cualquier cosa (Bueno, CASI cualquier cosa. No me imagino decirle "Oye, soy un shinigami, y convivo con demonios, incluso podría haberme llevado un pariente tuyo". Saldría corriendo)- Oye -digo tratando continuar la conversación- ¿Como te llamas? -me he dado cuenta de que no se su nombre

-Cheza, Cheza Frei -dice sonriendo. Le extiendo la mano con una sonrisa casi reluciente y ella la recibe casi sin dudarlo- Mucho gusto, Saandara

Llevo su mano a mis labios y se la beso suavemente -El gusto es mío, Cheza


Llego al apartamento y tiro las llaves a la mesa -Ya llegué -grito dejándome caer en el sillón

-¿Como te ha ido? -pregunta Tsume desde su habitación

Tsume es un buen amigo. El único amigo humano que tengo hasta ahora y el único que no ha huido de mi al saber lo que soy. Cuando supo lo que sucedía conmigo me invitó a vivir con él y desde entonces estamos como estamos.

-Aburrido, como siempre -"bueno, no todo el día". Me guardo ese comentario porque no quiero sacar ese tema a flote en este momento- ¿Y a ti?

-Lo mismo de siempre- dice saliendo de su "cueva de estudios" que es su habitación- Hoy viene Kathrin a estudiar matemáticas ¿te interesa?

-Paso -y hago un ademan con la mano

Tsume, con su pelo castaño y sus ojos cafés claros es uno de los mejores en matemáticas de su instituto, y a pesar de sus gafas es muy popular entre las chicas por su carisma. Ha estado enamorado de Kathrin Emerson desde que tiene memoria según me cuenta. No le discuto. Es preciosa pero no se compara con Cheza. Esta es la décima vez que aparece en mis pensamientos desde que dejé su apartamento

-Tsume -me volteo hacia él y pongo una cara seria- ¿Es normal pensar en alguien más de una vez en menos de un minuto?

Él me mira confundido, como si no entendiera lo que quiero decir. Finalmente se sienta en el sillón de enfrente y sonríe -Eso se llama amor

Aparto mi mirada de sus ojos insinuadores y la dirijo al techo -Y, ¿Si la acabas de conocer? - pregunto levantando mi mano vendada enfrente de mi cara para verla mejor

-Eso sería amor a primera vista- dice riendo- En ambos casos es amor- se queda callado por un momento y se levanta del sillón. Pone las manos en la cintura y dice:- No me digas que el frío y calculador Saandara, el príncipe de los shinigamis se ha enamorado

-Nada de eso- murmuro colocando mi mano de nuevo en mi pecho. ¿Como podría ser amor?, eso no es posible para mí siendo un shinigami. Entonces, siento a mi corazón latir y me imagino como sería que Cheza se sentara a mi lado y me acariciara el pecho para consolar la tristeza de mi alma. Aparto esa idea de mi mente de inmediato. Solo la he visto una vez y apenas si conozco su nombre

-Bueno, prepararé la cena. Kathrin debe estar por llegar- dice con una voz casi cantarina mientras se dirige a la cocina y por un momento me imagino a Cheza entrando en esa cocina preparando esos deliciosos sándwiches que hizo esta tarde

Tengo que sacarla de mi mente o me enloqueceré. Escucho a Tsume  cantando una canción romántica en ingles y cambiando algunas palabras por "Kathrin".Realmente la ama. No quisiera decepcionarlo pero ella solo viene para verme a mí. Muchas veces me coquetea cuando Tsume no está cerca lo que es un fastidio ya que odio la gente hipócrita. Trato de no prestarle atención a ella pero es casi imposible quitársela de encima. Oh, no. Viene el coro.

Cubro mis oídos para no oír la horrible composición de mi amigo. Es mejor que le deja la música a los que si saben del tema (Yo, por ejemplo). Canta tan desafinado que rompe mis tímpanos (Soy sarcástico). Él lo sabe solo que no lo acepta

Presiono mis manos aún más contra mis oídos pero entonces siento una pequeña punzada en mi mano. Mi mano vendada. La observo y la acerco a mis labios. Tiene un leve olor a perfume de vainilla. En cuanto cierro mis ojos veo dos esmeraldas tan brillantes como el sol. Abro mis ojos rápidamente y salto del sillón dirigiéndome a la cocina

-Déjame ayudarte -le digo a Tsume que me mira perplejo

-¿Que quieres...que? -dice apartándose un poco de mi- ¿Seguro estás bien?¿No te pasa nada?¿Te enfermaste?

-Cállate -volteo un poco mi cara- solo no quiero pensar

Él sonríe con malicia -¿Como se llama?- pregunta cortando el pan

-Dije que te calles

Cap. 1
FIN



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