Saandara Cap. 9
Saandara
9
¡Increíble!
No soy de las personas que lloren frecuentemente, la verdad es que yo nunca había llorado frente a alguien más. Más aún, que yo recuerde, nunca había llorado, pero, por alguna razón, el solo sentimiento de que ella se alejara de mi ya era doloroso. En cuanto ella salió por esa puerta yo...simplemente...me paralicé, no podía moverme, todo en mi mente...es como si se hubiera colapsado.
¿Por que me sentía así?, no encontraba la razón, hasta que me dí cuenta; ella era lo que me mantenía cuerdo, lo que me mantenía consciente de que era lo que hacía. En ese momento yo solo quería despejar mi mente así que decidí dormir. No podía hacer nada más.
Me despertó el timbre de mi teléfono celular. ¿Quien podría ser? Mire el identificador; ¿Tsume? -¿Que sucede?- contesté adormilado aún
-¿Eres un idiota?- dijeron desde la otra línea- Es probable que Cheza esté con otro chico y te deje- y colgó
"¿Que?" Me quedé sentado en el sillón en el que me había dormido. "¿Mi Cheza?¿Perderle? No, no quiero eso" Sentía que mi cabeza daba vueltas, todo se...estaba derrumbando de nuevo. Mi cuerpo comenzó a temblar sin control. Un rato después escuché la puerta abriéndose, era Cheza. Sentí como el mundo temblaba, nadie venía detrás de ella, estaba sola. Me levanté del sillón y me acerqué un poco a ella, si, era ella; sus ojos verdes, su cabello marrón avellana, sus pequeñas manos. -Cheza- llamé suavemente
Parece que le dí un buen susto por que dio un respingo. Me preguntó algo pero no logré entender, solo me acerqué rápido a ella, la veía desapareciendo. Rogué. Enserio, ¡rogué!. Nunca lo había hecho, pero ella era todo lo que tenía en este momento, la necesitaba como al mismo oxigeno.
-Saandara- murmuran en mi oído- Despierta- abro mis ojos y veo dos esmeraldas mirándome- Hora de dormir- dice Cheza sonriendo. Aún sigo acostado en su regazo.
-¿Cuanto dormí?- pregunto al ver el cuarto oscuro
-Son las nueve de la noche- dice riendo- levántate, no siento mis piernas
-Lo siento- me siento en el sillón a un lado de ella- ¿Estás bien?¿puedes caminar?
-No lo se- dice mirando sus piernas- creo que están dormidas
Me acerco a ella y le toco una pierna, ella comienza a reír en medio de un grito. -Lo siento- me disculpo. Ella sigue riendo y eso causa que mi cuerpo, el cual estaba lleno de tensión, se relaje, como agua caliente derritiendo el hielo. Se siente bien- Cheza- murmuro sonriendo- Me alegra tenerte- ella me mira y sus mejillas están de un rojo escarlata. Comienzo a reírme por su reacción.
-Tonto, no digas esas cosas- dice comenzando a reír de nuevo. La levanto en mis brazos y comienzo a caminar hacia su habitación. -¿Que haces?- me pregunta
-Llevándote a la habitación- sonrío. Abro de una patada la puerta de la habitación de Cheza y entro con ella aún en brazos. La deposito suavemente en la cama y le doy un beso en la frente- Descansa, leoncita
Antes de levantarme ella me atrae hacia sí y me besa, un beso profundo lleno de amor. No me quiero detener, no puedo, siento como todo mi cuerpo comienza a temblar de deseo. Pero no sucumbiré. Me alejo poco a poco de ella y la miro jadeante, me falta el aliento, siento como mi cara arde.
-Quédate- susurra
Niego. -No puedo- acaricio sus manos las cuales han subido a mis mejillas- Si lo hago no podré controlarme y no sería conveniente- me acerco a su cuello y le muerdo suavemente la clavícula dejando una marca. -Esto demuestra que eres mía- susurro a su oído. Me levanto y salgo de la habitación para luego salir del apartamento.
Al día siguiente vuelvo, aún está temprano, ella no debería haberse despertado. Entro silenciosamente con la llave que tengo. Lentamente entro en su habitación y la veo envuelta en las frazadas con algunos libros en la cama y su iPod. Apuesto a que se quedó leyendo hasta tarde. Sonrío, esa es mi Cheza.
Me acerco a ella y le susurro al oído; -Cariño, despierta- ella se remueve en la cama pero no despierta- Despierta, tengo algo que mostrarte- ella abre sus ojos y me mira somnolienta.
-¿Saandara?- mira el despertador y frunce el ceño- Son las cinco y media de la mañana, ¿que quieres?
-Quiero mostrarte algo increíble, ¿aceptarías mi propuesta?- le beso en la frente
-Esta bien- se despereza y se levanta de la cama. Entra en el baño, se cepilla los dientes y el pelo y se lava la cara. -¿Y esa manera de vestir?- pregunta con la toalla en la mano.
Bajo mi mirada; tengo una chaqueta de cuero sobre mi chaqueta habitual y llevo botas altas. -Tiene que ver con la sorpresa- digo simplemente
-Quítate esa chaqueta, no me gusta- dice sonriendo
-Muy bien- me la quito y la dejo sobre la cama- Listo. ¿Vamos?
-Quince minutos ¿bien?
Asiento
Momentos después ya estamos saliendo. Tengo mi moto en la entrada del edificio así que no será mucho problema.
-¿Y esta moto?- pregunta ella
-Un recuerdo de mi mundo- guiño un ojo mientras la monto
-Pues tienen buen gusto- dice ella sentándose detrás de mí. Lo acepto, la moto es una Harley Davidson V Rod Muscle modificada de color negro con flamas azules leves y un acabado metálico
-¿Cierto?- prendo la moto y esta ruge con la potencia que una Harley puede dar- Es mejor que te sostengas fuerte- advierto antes de arrancar.
En cuanto llegamos a nuestro destino el cual es una colina no muy lejana hago que Cheza se baje.
-¿Para que me trajiste aquí?- me pregunta
-Quiero mostrarte algo- vuelvo a decir- Espera- miro mi reloj y espero la cuenta regresiva, ya casi- Mira el horizonte ¿ok?- ella asiente mientras yo me preparo- ¿Lista?
-¿Para que exactamente?- pregunta con curiosidad
-Para esto- el sol sale por el horizonte y yo concentro fuego en mi mano- Mira- lanzo el fuego al cielo y este estalla produciendo una onda de luz azul la cual se dirige a la luz que refleja el sol. Cuando estas chocan se forma una aurora boreal
-Hermoso- dice ella. La miro y veo el collar del sol y la luna colgado en su cuello. Es cierto lo que dice Tsume, se le ve hermoso, ella es hermosa y la amo. Está decidido.
-Cheza, ¿quieres aprender a manejar el fuego?- le pregunto suavemente
Ella me mira extrañada pero después sonríe. Se abalanza sobre mí y me abraza -Si, gracias Saandara
-No me tienes que agradecer- y le beso
Cap. 9
Fin

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