Saandara Cap. 2


Saandara 

2
Instituto

-Bien -susurro para mi misma en cuanto el libro de historia por fin entra en mi mochila- Es hora de ir a un instituto nuevo. Otra vez

Mi nombre es Cheza Frei. Tengo 18 años y hoy es mi primer día en el instituto CNF, uno de los más prestigiados de esta ciudad. Ha pasado ya una semana desde que conocí al chico de pelo plateado. ¿Como era su nombre?. No puedo recordarlo. Después de todo no cualquiera puede tener un nombre raro y esperar a que lo recuerden fácilmente, y, aunque lo recuerde no creo que se pueda pronunciar tan fácilmente.

No recuerdo su nombre pero sus hermosos ojos azules me persiguen por las noches. Admito que era guapo pero las posibilidades de volverlo a encontrar son casi mínimas.La ciudad es muy grande y pueda que ni siquiera viva en esta ciudad.

Quito esos pensamientos de mi cabeza y miro el reloj; 8:30 am. A este paso llegare tarde el primer día.

Tomo mi maleta, paso por la cocina y tomo una tajada de pan y un sorbo de café. Desayuno, casi listo. Comeré algo después, ahora no tengo el tiempo suficiente para eso.

Salgo corriendo de mi apartamento y me dirijo al instituto sin casi detenerme. Para mi suerte no han empezado ninguna clase aún.


¡Por fin!. Hora del almuerzo. Me muero de hambre. Lastimosamente, o para mi suerte, no me encontrado con señor-ojos-lindos, y realmente no me apetece, no sabría que decirle. Me siento en una mesa con mis viejas amigas de escuela. Es una coincidencia que nos encontremos todas aquí. Pero también, y para mi infortunio, mi ex-novio también está aquí, con su "nueva" novia.

Mientras como "tranquilamente" mi almuerzo tengo que soportar que esos dos se besen y toquen mutuamente en frente mio, lo que hace que mi humor cambie rápidamente.

-¿Podrían dejar de hacer eso en publico?, es asqueroso- digo antes de morder mi sándwich

-¿Porque debería?- dice la chica que al parecer se llama Kathrin- Tu lo tuviste por tres años y no lo aprovechaste. Así que no voy a detenerme solo por que lo dices

-Yo lo dejé por que andaba con chicas como tú, chicas fáciles- me apoyo en la mesa con mis manos y la miro directamente a los ojos los cuales disparan veneno

-Vuelve a decirlo si puedes- me reta con sus ojos venenosos

-Chica Fácil- repito pronunciando cada palabra con odio

-Hey, hey chicas- trata de calmarnos Michael- creo que es suficiente- dice con sus manos levantadas y una sonrisa nerviosa en los labios

Hago un sonido de disgusto con mi lengua mientras volteo mi cara a otro lado- No necesito esto- digo parándome de la mesa con bandeja en mano- Lo siento chicas pero esto no lo soporto

Salgo de la cafetería y me dirijo al patio delantero. Busco un lugar tranquilo lo cual me lleva a un árbol cercano. Me siento bajo este y me dispongo a ver como el viento mueve las hojas tranquilamente.

Disfruto de la hermosa tranquilidad que tengo en este lugar, desde ahora en adelante este será mi lugar favorito. Mientras me calmo y, de paso, tomo un poco de jugo mi mirada se detiene en un alboroto que hay en la puerta del instituto. Veo, si no son todas las chicas de la escuela,reunidas en ese punto. ¿Algún famoso habrá pasado por allí y se ha detenido?

Miro más detenidamente y veo también a Kathrin allí lo que hace que mi atención se desvíe a un planeta lejano. Vuelvo a mirar casi a regañadientes y veo un chico con una chaqueta azul oscuro, casi negra. Tiene la capucha puesta así que no puedo verlo detenidamente. En un momento de confusión voltea hacia mi. No puedo creerlo; ojos azules como el cielo, cabello plateado. ¡Es él!. Pero ¿que hace aquí?.

Lo miro con mi cabeza ladeada y el me dedica una sonrisa reluciente. Siento como la sangre se me sube a la cabeza. Agacho mi cabeza un poco y solo lo miro de reojo, él se está riendo. No puedo creerlo. Si no creía en el karma antes ahora si que lo hago.

Él me guiña un ojo y me indica que espere con su mano. Sonrío rodando los ojos y termino mi almuerzo mientras espero.

Tocan la campana. Afortunadamente no tengo esta clase así que puedo descansar un poco bajo la sombra del árbol. Pocos minutos después él se sienta a mi lado y toma una bocanada de aire

-¿Día agotador?- pregunto sin realmente prestar atención a lo que dije

-Ni te imaginas- me dice dedicándome una mirada cansada

-¿Eres famoso o algo así?

-¿Que? No, por lo menos no de esa manera- dice riendo

-¿Y eso de ahora que fue?

-Que...¿Soy muy guapo?- responde con tono presumido

Me río por su comentario. Él me mira y me dedica una sonrisa tierna -¿Que de eso?- pregunto refiriéndome a su sonrisa

-¿Que soy guapo? o....¿A que te refieres?- dice aún con esa sonrisa

-A esa sonrisa en tu cara- digo riendo

-No lo se- dice acostándose en la hierba a mi lado- Es también nuevo para mí

-Bueno, deberías sonreír más a menudo- muerdo mis labios al percatarme que lo dije en voz alta- Lo siento, lo dije en voz alta- digo con una sonrisa tímida

-Está bien- dice y, cerrando sus ojos se acerca un poco a mi cuerpo- Disculpa, ¿Puedo dormir por un momento así?

-¿Dormiste bien anoche?- pregunto fijándome en las no tan leves ojeras que rodean sus ojos azules

-Trabajo de historia- dice simplemente

-¿Tu estudias?- pregunto incrédula. Él tiene ese aire de chico relajado a quien no le importa mucho la escuela o un trabajo

-Es una muy larga historia- dice con una sonrisa torcida

-Tengo tiempo- digo mirando sus ojos que permanecen cerrados

Él ríe un poco- Otro día será, pequeña leona

-¿Pequeña leona?- pregunto incrédula

Él abre sus ojos y me mira con ojos de cachorro- ¿No te gusta?

-No, no es eso- respondo rápidamente- Solo que...

-No creías que era de las personas que ponen apodos

-Exacto- digo riendo

-Bienvenida a la cruda realidad, leoncita- dice con una voz adormilada

Río suavemente.- ¿Por que estás aquí?- pregunto pero él ya está dormido.

Sonrío y comienzo a acariciar su pelo plateado. Es tan suave que parece un peluche. Se que es rara la comparación pero es la verdad. Me recuesto en la hierba a su lado y pronto me quedo dormida. Lo único que me despierta es el sonido de la campana. Quedo sentada en la hierba. Miro a todos lados y lo veo a él riéndose de mi.

-Buenos días, leoncita

Me levanto rápidamente, tomo mi mochila y me organizo un poco- Cállate, ¿por que no me dijiste que era tarde?

-Por que te veías muy linda durmiendo

-Cállate- y salgo corriendo dejándolo reírse solo

Cap. 2
Fin


Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El ogro y La doncella (Vocaloid)

Saandara Cap. 10

Saandara Cap. 9