Un desconocido: Parte 1


Él tenía el pelo tan negro que parecía brillar como lapislázuli y sus ojos eran grises como la turmalina. La primera vez que lo vi yo estaba caminando por el sendero de mi pueblo natal, Ragna, el cual, y a pesar de que está rodeado por un desierto extenso, tiene un bosque protegiéndolo.
Como todos los días fui al desierto a despejar mi mente y divisé algo que logró captar mi atención; parecía un trozo de tela que ondeaba con el viento. En cuanto me acerqué me percaté de que era un chico, muy guapo si me lo preguntan. Parecía estar inconsciente así que me dirige de nuevo al pueblo a por mi hermano.

No soy de las que le pida muchas cosas a mi hermano mayor, para mí es un tono aunque el resto de las chicas de mi edad digan lo contrario. Mi hermano, casi sin poner problema, me ayudó a llevar al extraño chico a casa. Como mi hermano es más organizado que yo y no le agradan los invitados lo llevamos a mi habitación. Eso fue hace ya tres días.

Él aún no ha despertado y me preocupa su estado actual; tiene una herida de bala en su hombro izquierdo y no creo que sea lindo tener la bala atorada ahí. El médico más cercano está a cinco días del pueblo y no tenemos dinero para pagarlo.

-Clarissa- llama mi hermano desde la cocina- a comer

-Voy- digo levantándome del suelo

Cabe destacar que mi hermano y yo somos los únicos en la casa a parte del muchacho en mi cama y mi gato, Zacarem. Mi madre murió hace 3 años en un incendio y mi padre no viene a menudo. Ya estamos acostumbrados a estar solos, además los del pueblo nos ayudan con lo que pueden.

En cuanto termino de comer voy a mi habitación y logro ver al chico despierto.

-Despertaste- digo sonriendo. Él casi inmediatamente se oculta bajo las frazadas-  Hey, no te preocupes, no te haré daño

Lentamente sale de su escondite y me mira con miedo. ¿Qué le harían a este pobre chico?

-Hey, ¿cómo te llamas?- pregunto curiosa

-Caín- dice tímido ocultándose de nuevo bajo las frazadas

Me acerco a él muy despacio y quito las frazadas de la cama -No te ocultes- digo firmemente pero al verlo encogerse contra sí mismo mi corazón se encoge- Lo siento, no debí decirlo así

Me siento en el borde de la cama y lo miro con detenimiento; sus ojos están llenos de miedo y sus muñecas y tobillos con severas marcas de forcejeo, como si lo hubieran atado por mucho tiempo.

Me acerco un poco más y sonrió para darle un poco de confianza. Levanto mi mano y acaricio su pelo. -No tienes por qué preocuparte ¿bien?- me levanto y organizo un poco la habitación- ¿Quieres agua?

Él asiente levemente.

-No hablas mucho ¿eh?- él desvía la mirada. Tomo el vaso de agua que hay en mi mesa y se lo paso- Toma 

Él toma un sorbo de agua y me la devuelve- Gracias- dice con voz entrecortada

Tomo y se la devuelvo con gentileza- ¿Tienes sed no? Tómala toda

Me mira extrañado pero accede tomándose hasta el último sorbo. Voy al baño y busco el botiquín para cambiar sus vendas, en cuanto vuelvo a acercarme él se aleja. 

Sonrío- Prometo no hacerte daño- digo levantando mi mano en forma de promesa. Se acerca a mí con ojos precavidos- Eres lindo- digo inconscientemente. Baja su mirada al suelo y niega con su cabeza. Suavemente tomo su barbilla y lo obligo a mirarme. -Mírame, ¿crees que te haría daño, Caín?- al oír su nombre la comisura de su boca se levanta muy levemente. Comienzo a quitarle el vendaje y al reemplazarlo veo que la bala parece que no está. Acerco mi mano a la herida y noto como su cuerpo se tensa. Quito mi mano y la llevo a su mejilla- Cálmate

Después de un buen rato consigo dejarlo en paz. Lo cubro con las frazadas y le pido disculpas por si lo he lastimado. Salgo de la habitación y me dirijo a la cocina a preparar la cena.


No entendía, ¿porque aquella chica era amable con él? Aun así no le molestaba en lo absoluto, en cambio le agradaba. Hacía mucho tiempo que alguien lo cuidaba así o incluso acariciaba así como aquella chica.

Era como un sueño del cual no quería despertar. Pero, ¿cuál era la posibilidad de que no lo delatara? Después de todo ya había pasado. Por más que quisiera no podía confiar en ella.


Ya han pasado tres semanas desde que Caín despertó y no he podido dormir mucho. Parece que tiene pesadillas, y de la clase de películas de horror, muchas veces se despierta gritando en diferentes idiomas cosas incomprensibles para mí, excepto cuando las dice en francés, hay veces que lo oigo decir ne me quitte pas; no me dejes.

He querido preguntarle pero no tengo el valor. Él aún no confía en mí y no quiero presionarlo, sus ojos aún tienen miedo y no quiero que eso aumente.

-Clarissa- escucho detrás de mí. Volteo y veo a Bryan sonriendo- ¿En qué estás pensando?, últimamente has estado muy distraída.

-No te incumbe- respondo sin prestar mucha atención.

-Sabes que si me importas. Te quiero- dice alcanzándome.

-Llevas diciendo eso por un mes completo- escucho a Rosemary, mi mejor amiga

-No te metas Rosy- dice Bryan un poco molesto

-Hey, no le hables así a ella- respondo

Bryan tuerce su gesto y se va. Nosotras comenzamos a reírnos, él siempre ha tenido esa actitud infantil y la verdad no me agrada mucho, puede que sea lindo y todo pero no me gusta. Ya me he enamorado de alguien más.

-Clary, ¿puedo ir a tu casa?- pregunta Rosy

-Sí, claro pero tengo que...-dejo la frase sin terminar

-No importa, me lo dices cuando estemos allá

En cuanto llegamos a mi casa mi hermano cambia totalmente su actitud. Sé que a él le gusta mi mejor amiga pero claro no voy a dejar que estos dos tengan una relación. Sería incómodo.

Vamos a mi habitación y encuentro a Caín leyendo un libro. Él levanta su mirada y cuando se encuentra con la mía sonríe, pero en cuanto ve a Rosy su mirada cambia y se convierte en temor. -Caín, ella es Rosemary, mi mejor amiga

Rosy grita como niña en feria y él de inmediato se oculta bajo las frazadas. -¿Tienes un chico en tu habitación y no me dijiste?- casi grita 

La callo con mi mano- Cálmate, por favor. Él...- me acerco a la cama en donde Caín está acorralado- Caín, sal de ahí por favor- él sale tímidamente y me mira. Sonrío, es lo único que puedo hacer para calmarlo y parece que es lo único que funciona. -Ella es mi amiga, Rosemary

-Rosemary- dice lentamente

-Qué lindo- dice Rosy acercándose a nosotros, él se oculta detrás de mí ¿Qué pasa? ¿Doy tanto miedo?

-No te preocupes, él era así conmigo al principio

-¿Al principio? ¿Cuánto tiempo lleva aquí él?

-Tres semanas- digo suavemente

-¿Lleva tres semanas aquí? ¿Y tu padre ha dicho algo?

-Él solo ha venido una vez este año. No lo ha visto.

Ella mira por la ventana y voltea a verme con ojos muy abiertos. -Creo que se va a enterar ahora

-¿Qué?- miro por la ventana y veo a mi padre saliendo de un Cadillac Escalade. Perfecto- Escóndete y ayúdame a esconderlo- le pido a Rosy. Entre las dos tomamos a Caín y lo levantamos de la cama pero él intenta soltarse de Rosy, se tropieza y se apoya totalmente en mí. -Caín, por favor. Tienes que confiar en mí ¿puedes?- él me mira e intenta decir algo pero las palabras parecen no salir. -Rosy, cuidad de él y trata de no tocarle ¿okey?

Los dos se ocultan en mi amplio armario. Poco después escucho unos pasos acercándose velozmente a mi habitación. -¡Clarissa!- gritan del otro lado de la puerta. La puerta se abre para revelar a mi padre furioso como él mismo. -¿Porque no saliste a recibir a tu padre?

-Estaba haciendo mis deberes y yo...- no termino la frase ya que él me interrumpe dándome una cachetada

-¡No importa que suceda sabes las reglas de esta casa!- levanta su mano para darme otra cachetada pero algo lo detiene- ¿Quién eres tú?- pregunta mi padre. Caín tiene la mano de mi padre sujeta con tal fuerza que la expresión que tiene no tiene precio.

-No la toque- dice Caín con tal firmeza que hasta a mí me sorprende. Nunca lo había oído hablar así. 

-¡Quien te crees que eres! ¡Esta es mi casa y yo hago lo que quiera!

-Pero eso no te da derecho de golpear a tu hija- dice enojado

Mi padre se queda congelado. Caín suelta su mano y mi padre solo se queda mirándolo, esto merece una foto. -No importa- y con eso último mi padre sale de la habitación. 

-¿Estas bien?- pregunta Caín con preocupación en la mirada.

-Sí, solo arde un poco- digo tocando mi mejilla

-Nunca vi a tu padre de esa manera- dice Rosy saliendo del armario- Creo que tendré que decirle a tu hermano que me saque por el pasadizo secreto. -se acerca a mí y me da un beso en la mejilla- nos vemos el lunes en la escuela o ¿quieres que venga mañana para lo de francés?

La miro y sonrío. -Por favor

-Bye bye- dice y sale de mi habitación

Me dirijo a la cama y me siento en el borde de esta. -Lamento que vieras a mi padre con esa actitud- mi cabeza está gacha y no tengo muchas energías después de eso. Él se arrodilla a mis pies y coloca su cabeza en mi regazo- ¿Qué haces?- pregunto mirándolo. Él me mira y sonríe lo que hace que suelte una risa ahogada. -Eres como un cachorro- comienzo a acariciar su cabello mientras él cierra sus ojos y se relaja. -¿Cómo siguen tus heridas?- pregunto mirando las vendas rojas en sus muñecas y tobillos.

-Mejor- dice simplemente

-¿Dónde quedó el chico que me defendió hace tan solo un instante?- pregunto tratando de ser sarcástica

-Aún está aquí- dice mirándome con ojos brillantes

-No hablas mucho ¿no es así?

Él niega. El chico callado volvió. No es que no me guste que no hable, es solo que su voz es muy linda; es un poco gruesa pero muy suave, como una manzana acaramelada. Mis manos comienzan a descender por su espalda inconscientemente, me detengo al sentir que su cuerpo da un respingo.

-Lo siento- digo quitando mis manos. El pensar que alguien le podría hacer daño a este chico tan dulce me duele. Una lágrima contenida recorre mi mejilla y cae en mis piernas, seguida por otra y otra y así las lágrimas que ya no puedo contener caen como la lluvia.

-Clary- escucho suavemente- ¿qué sucede?

Caín me mira desconcertado- Estoy llorando ¿no lo ves?- digo con voz entrecortada

-¿Llorar?- pregunta ladeando su cabeza levemente

-Es algo que sucede cuando estás triste y no puedes contenerlo- explico tratando de secar las lágrimas con mis manos. Él toma mis manos y sonríe

-Te vez linda- dice acercándose a mí, me da un beso en la mejilla y de paso toma algunas lágrimas con su lengua

-¿Qué haces?- pregunto avergonzada

-Quitando tu tristeza- me mira a los ojos; gris contra marrón- Si me tomo tus lágrimas ¿volverías a sonreír para mí?- sus ojos ganan

-Tonto- y mis lágrimas comienzan a caer sin detenerse y él continua absorbiéndolas con delicadeza hasta que me quedo totalmente dormida.


Él no entendía por qué ella había llorado esa tarde, solo quería volver a verla sonreír. Ella se había convertido en una parte fundamental de su alma, la amaba y no sabía de qué otra manera expresarlo. Había intentado todo lo que se le ocurría pero parecía inútil. ¿Qué pasaba si ella ya quería a alguien más?

Por el bien de él y de aquella persona esperaba que eso no sucediera. En ese momento mientras ella dormía apaciblemente bajo su brazo pensó ¿qué pasaría si ella descubre quien es él? ¿Qué pasaría si descubre que es él?


Últimamente he estado despertando al lado de Caín, es lo único que para sus pesadillas y mi tristeza. No me he sentido muy bien, como si mi alegría se fuera cada día, tal vez es porque mi padre se ha estado quedando en casa más seguido desde que vio a Caín. En cuanto a él está yendo a mí misma escuela, así no estará solo con mi padre, tengo miedo de saber que le podría hacer.

-Clary- alguien se ha acercado a mí y me ha abrazado- ¿pasa algo?

Volteo a mirar, es Caín quien me abraza. -No, solo pienso- digo tomando sus manos las cuales caen por mis hombros. Lo miro a los ojos y noto un poco de tristeza en estos- ¿Que sucede?

-Nada, solo estoy adormilado, creo- dice y besa mi mejilla

-No me mientas, por favor- pido con un puchero

-Je ne mens pas- y me guiña un ojo

Lo tomo de la mano y lo llevo a un callejón lejos de las multitud. -No digas que no me mientes- digo seria

Él ríe- Te vez linda enojada- su sonrisa se debilita, oculta su cara en mi cuello y me abraza suavemente- Clary, ¿tu...me quieres?- susurra en mi cuello lo que hace que un escalofrío pase por mi cuerpo

-Claro que te quiero- digo nerviosa

-¿Enserio?- pregunta aún sin levantar su mirada

Lo abrazo de vuelta y es como si fuera la respuesta que necesita. -Sí, te quiero, y mucho

-¿Por qué?- pregunta con voz débil. Suspendo mi abrazo pero el de él se hace más fuerte. -Hay personas mejores que yo, personas que no pasaron por lo que yo pasé, personas...a las que puedes besar- y esto último lo dice tan bajo que, si no hubiera estado tan cerca como lo estoy ahora, no lo habría escuchado

"Caín, al único que quiero besar sería a ti", quisiera decir eso pero no me siento muy capaz, en cambio; -No podemos controlar al corazón. Si me enamoré de ti es decisión mía, si tú me odias, es decisión tuya

-No te odio- dice suavemente- Solo...no te puedo hacer feliz, aunque me esfuerce.

-Pero, si tú ya me haces feliz- digo con sinceridad- tus eres quien me hace sonreír y me da ideas para soñar- tomo su barbilla y lo hago mirarme. Sus ojos están apagados pero cálidos. -Caín ¿qué sucede?

-No es nada- dice desviando la mirada- Solo quería decirlo- sonríe 

Me acerco a él y le doy un beso en la comisura de la boca. -Te ves lindo ruborizado- digo guiñando un ojo.

Tuerce un poco la boca y me levanta como a una princesa. -¿Puedo pensar que eres mía?- pregunta de forma inocente.

Río, le doy un beso en la mejilla- Claro que si- y con eso se encamina a casa sin bajarme. Amo este lado suyo.

Parte 1

Fin

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