Un desconocido: Parte 2
Dos meses, DOS ESTUPIDOS MESES. ¿Por que diablos mi padre sigue aquí?. Como habrán notado no soy precisamente de las personas que quieran a su padre, el muy idiota me golpeaba, incluso lo sigue haciendo, lo único que lo detiene es saber que Caín puede detener su puño muy rápidamente.
Hablando de Caín él sigue con nosotros. Parece que no recuerda nada acerca de su familia pero si recuerda a sus torturadores, sus hermanastros. Al parecer lo ataban a una silla, le vendaban los ojos y comenzaban a azotarlo, las cicatrices de su espalda lo corroboran. Claro está que solo yo las he visto y, al parecer, solo yo puedo acercarme a él, la demás gente lo asusta.
Su trauma es tanto que ha creado una doble personalidad; puede que en frente de los demás sea tímido y asustadizo pero cuando quiere se vuelve confiado y serio.
-¿Me estas escuchando?- pregunta mi padre quien está en la mesa cenando con nosotros
-¿Eh?- mala respuesta. Mi padre golpea la mesa y esta tiembla
-¡Escucha cuando se te habla!- grita con fuerza
-¿Que hay de cenar hoy cariño?- pregunta Caín quien acaba de llegar. Tiene las vendas rojas aún y no se las quita si no es para dormir. Lleva una camisa manga larga color caqui y unos pantalones negros.
-Lo de siempre cariño- respondo sonriendo. Gracias Dios por traer a este caballero a mi casa. Él siempre es quien me defiende de mi padre, y he descubierto que no le gusta que griten, eso lo altera y cambia su humor. No soy de las personas que se fija en los pequeños detalles, para nada (notese mi sarcasmo), para mí hasta el más mínimo detalle que él hace, así sea solo ayudarme con mis deberes de francés, es tierno.
-Vi tu tarea de matemáticas, tienes un pequeño error en una ecuación- sin mencionar que sin él reprobaría la mayor parte de mis materias.
-¿Me ayudarías con eso porfa?- pregunto con ojos de cachorrito.
-Lo pensaré- dice guiñando un ojo- Además, es lo único que puedo hacer ahora- se sienta a mi lado, en frente de mi padre- ¿De que estaban hablando antes de que yo llegara?- pregunta mirando a mi padre
-Solo le decía a Clary que comiera todo lo que hay en el plato- responde mi padre de forma un poco temblorosa.
Mi padre parece tenerle miedo a Caín por algún motivo, yo aún no se que podría ser, él solo muestra su lado amable y tierno cuando está conmigo. -Caín- llamo suavemente. Él voltea a verme muy atento- No, nada. Solo quería decir tu nombre- digo tímidamente. Él sonríe y comienza a comer. Quería preguntarle algo pero, cuando miro sus ojos, todo se borra de mi mente.
En cuanto termino de comer me dirijo a mi habitación. En cuanto entro encuentro un completo desastre- ¡Caín!- grito. Él llega casi de inmediato- ¿Que paso aquí?- pregunto cruzándome de brazos
Él mira la habitación y me dedica una mirada arrepentida. -Lo siento
-Parece que hubiera pasado un huracán por aquí- digo sonriendo- ¿Que paso?
Su mano derecha va a parar en la venda de su mano izquierda como si de repente le doliera. -Yo...-no termina la frase, algo se lo impide. Su respiración se acelera y sus manos rodean su cabeza, su espalda comienza a curvarse y su garganta emite un sonido profundo, como un gruñido. Rápidamente entra al baño de la habitación y se encierra.
Me acerco a la puerta y toco tres veces- ¿Caín?¿Te encuentras bien?- escucho un grito ahogado detrás de la puerta y la llave del lavamanos abriendo. -Caín
-Vete, por favor- dicen del otro lado y es un sonido desgarrador.
Rápidamente voy por la llave del baño, aunque me demoró en encontrarla por fin la tengo en mis manos. La inserto en el pomo de la puerta y esta se abre con un leve crujido. La escena que veo es desgarradora; él está arrodillado en el suelo, con su cabeza contra la pared, su respiración es agitada, como si hubiera corrido una maratón y la camisa que tiene esta cubierta de sangre. -¿Caín?- pregunto temerosa
- ¿Por que entraste?- pregunta con voz ronca
-¿Que te sucede?¿por que estas así?¿que ha pasado?- una tras otra pregunta se forma en mi cabeza. Me acerco a él, me arrodillo y toco ligeramente su brazo a lo cual su cuerpo responde haciendo que él muestre una expresión de dolor.
-No hagas tantas preguntas- y se tumba en mi regazo- se curaran solas- dice con respiración más calma
-¿Por que?- murmuro mientras la tristeza comienza a crecer en mi pecho- ¿Por que siempre les pasan cosas malas a las personas buenas?- y una lágrima cae por mi mejilla
Él levanta su mano o, por lo menos lo intenta, es como si su fuerza se hubiera ido. -Son pruebas- dice débilmente
-¿Como pueden llamar a esto pruebas?- digo mientras otra lagrima cae por mi mejilla. Él solo se limita a sonreír. -¿Por que sonríes?- pregunto molesta pero él solo sigue sonriendo- Deja de sonreír- casi grito- ¿Por que sonríes?
-Porque, si yo también lloro, el dolor sería insoportable- dice. Se levanta tambaleante y se dirige la cama. Seco mis lágrimas y me levanto mientras pellizco mi mano para evitar llorar más, no creo que sea adecuado.
Me siento en el borde al lado de él y comienzo a acariciar su espalda. -Al menos mañana es sábado- digo con sonrisa débil.
-Porque, si yo también lloro, el dolor sería insoportable- dice. Se levanta tambaleante y se dirige la cama. Seco mis lágrimas y me levanto mientras pellizco mi mano para evitar llorar más, no creo que sea adecuado.
Me siento en el borde al lado de él y comienzo a acariciar su espalda. -Al menos mañana es sábado- digo con sonrisa débil.
-Lo siento- dice él recostando su cabeza en mi hombro- No quiero que llores, por favor.
-Entonces, ¿Por que sonríes?- vuelvo a preguntar- si estas triste lloras, si estas feliz ríes, pero...-no termino la frase porque las lágrimas comienzan a arder en mis ojos. Si, soy una llorona, lo admito.
-Hace mucho que mis lágrimas se acabaron- dice con voz temblorosa- y, sin embargo...-me mira y veo sus ojos llorosos, una lágrima corre por su mejilla, una sola- me siento tan lleno de tristeza- casi de inmediato lo abrazo. Escucho un sollozo salir de su garganta y eso hace que mi corazón lata aún más rápido. -¿Calmarías mi tristeza?- pregunta acercándose a mi cuello pero aún siento temblor en su voz.
Me alejo de él y lo miro con cariño- ¿Que quisieras que haga?- inmediatamente su mirada cambia a una sorprendida.
-Era solo una broma- dice desviando la mirada con un leve rubor en sus mejillas. Me acerco a él despacio y le doy un beso en los labios. Rápidamente él me aparta- Espera, ¿no...te sientes agotada o cansada?- pregunta tomándome suavemente de los hombros.
-No- respondo intrigada- ¿Por que lo preguntas?
Se acerca a mí y me besa- ¿Y, ahora?- pregunta suavemente. Niego, siento mis mejillas ardiendo y a mi corazón como si se saliera de mi pecho. Vuelve a besarme, esta vez es un poco más largo- ¿Ahora?- niego. Él se levanta bruscamente de la cama dándome la espalda. -No puedo. Eres...demasiado especial para mi. -Comienza a caminar hacia la puerta pero yo reacciono más rápido que él; salgo corriendo detrás suyo y le abrazo por la cintura- Clary
-Je aime- le interrumpo sin dejarle decir nada más- Te amo, si tu no sientes lo mismo por mi entonces eres libre de salir por esa puerta- lentamente suelto mi abrazo y cierro mis ojos. No quiero mirar cuando él salga de la habitación, eso me partiría el corazón completamente. Escucho la puerta cerrarse. Me giro sin abrir mis ojos- Lo siento
Siento unos amables brazos abrazándome. -No te disculpes- escucho suavemente detrás de mí -Pensé que nunca escucharía esas dos palabras salir de tu boca- se acerca a mi cuello y me besa- Te amo- las lágrimas de felicidad corren por mis mejillas. Él me gira y hace que lo mire- ¿Por que lloras?
-Lloro de felicidad- digo simplemente sonriendo
-No sabía que podía combinarse algo así- se acerca a mi lentamente y me besa. Nunca había sido besada antes, así que no tengo experiencia en esto, pero él parece como si ya hubiera besado a varias chicas.
-Caín, ¿ya has hecho esto antes?- pregunto separándome un poco de él. No me quedaré con la duda
-No- me levanta en sus brazos y me lleva a la cama. Me deja sobre esta delicadamente, como si fuera una joya que se rompiera fácilmente- Tu eres la única que he amado- comienza a besarme el cuello, los hombros y es como si estuviera hambriento.
Esa noche fue más controlada por un instinto que cualquier otra cosa. Ella estaba a su lado, durmiendo tranquila, como siempre lo hacía, pero él no podía conciliar el sueño, como si algo lo mantuviera alerta.
Tenía miedo, miedo de que ella se alejara de él. Ella recodaría lo que ellos habían hecho y lo odiaría. Solo se le ocurría abrazarla más fuerte, es lo único que lo podría calmar, es lo único que podía hacer.
-Te amo- susurró él en su oído y la vio sonreír levemente.
-Yo también- respondió adormilada
Despierto con Caín a mi lado. Él me está viendo con ternura y a la vez con sueño, como si no hubiera dormido en toda la noche. -Buenos días, cariño- le saludo acercándome más a su pecho. Él me abraza más fuerte y oculta su cara en mi cuello- Te gusta ocultarte en mi cuello ¿no es así?
-Me gusta tu esencia- dice besando mi cabeza
-No puedo creer que lo hicimos anoche-digo incrédula. Él se acerca aún más a mi- ¿Que sucede?- le pregunto en cuanto siento su cuerpo tensarse de una forma inusual
-No es nada- dice entrecortado- ¿No me odias?- pregunta.
-¿Por que debería?
-Por lo de anoche
-Lo de anoche fue de ambas partes, tanto tuya como mía. Hicimos lo que hicimos porque quisimos. ¿Acaso te arrepientes?
-No- responde de inmediato- No me arrepiento de nada ¿y tu?
Sonrío -No- me acerco y le beso con amor- Te amo, Caín
Él sonríe. Sus ojos están un poco apagados, como si no tuvieran vida y, de repente, comienzan a cerrarse mientras se acerca a mi pecho -Estoy cansado- dice simplemente- ¿Puedo dormir un poco más?
-Sip, pero yo tengo que levantarme. Tengo que arreglar la habitación.
-Entonces, ¿Por que sonríes?- vuelvo a preguntar- si estas triste lloras, si estas feliz ríes, pero...-no termino la frase porque las lágrimas comienzan a arder en mis ojos. Si, soy una llorona, lo admito.
-Hace mucho que mis lágrimas se acabaron- dice con voz temblorosa- y, sin embargo...-me mira y veo sus ojos llorosos, una lágrima corre por su mejilla, una sola- me siento tan lleno de tristeza- casi de inmediato lo abrazo. Escucho un sollozo salir de su garganta y eso hace que mi corazón lata aún más rápido. -¿Calmarías mi tristeza?- pregunta acercándose a mi cuello pero aún siento temblor en su voz.
Me alejo de él y lo miro con cariño- ¿Que quisieras que haga?- inmediatamente su mirada cambia a una sorprendida.
-Era solo una broma- dice desviando la mirada con un leve rubor en sus mejillas. Me acerco a él despacio y le doy un beso en los labios. Rápidamente él me aparta- Espera, ¿no...te sientes agotada o cansada?- pregunta tomándome suavemente de los hombros.
-No- respondo intrigada- ¿Por que lo preguntas?
Se acerca a mí y me besa- ¿Y, ahora?- pregunta suavemente. Niego, siento mis mejillas ardiendo y a mi corazón como si se saliera de mi pecho. Vuelve a besarme, esta vez es un poco más largo- ¿Ahora?- niego. Él se levanta bruscamente de la cama dándome la espalda. -No puedo. Eres...demasiado especial para mi. -Comienza a caminar hacia la puerta pero yo reacciono más rápido que él; salgo corriendo detrás suyo y le abrazo por la cintura- Clary
-Je aime- le interrumpo sin dejarle decir nada más- Te amo, si tu no sientes lo mismo por mi entonces eres libre de salir por esa puerta- lentamente suelto mi abrazo y cierro mis ojos. No quiero mirar cuando él salga de la habitación, eso me partiría el corazón completamente. Escucho la puerta cerrarse. Me giro sin abrir mis ojos- Lo siento
Siento unos amables brazos abrazándome. -No te disculpes- escucho suavemente detrás de mí -Pensé que nunca escucharía esas dos palabras salir de tu boca- se acerca a mi cuello y me besa- Te amo- las lágrimas de felicidad corren por mis mejillas. Él me gira y hace que lo mire- ¿Por que lloras?
-Lloro de felicidad- digo simplemente sonriendo
-No sabía que podía combinarse algo así- se acerca a mi lentamente y me besa. Nunca había sido besada antes, así que no tengo experiencia en esto, pero él parece como si ya hubiera besado a varias chicas.
-Caín, ¿ya has hecho esto antes?- pregunto separándome un poco de él. No me quedaré con la duda
-No- me levanta en sus brazos y me lleva a la cama. Me deja sobre esta delicadamente, como si fuera una joya que se rompiera fácilmente- Tu eres la única que he amado- comienza a besarme el cuello, los hombros y es como si estuviera hambriento.
Esa noche fue más controlada por un instinto que cualquier otra cosa. Ella estaba a su lado, durmiendo tranquila, como siempre lo hacía, pero él no podía conciliar el sueño, como si algo lo mantuviera alerta.
Tenía miedo, miedo de que ella se alejara de él. Ella recodaría lo que ellos habían hecho y lo odiaría. Solo se le ocurría abrazarla más fuerte, es lo único que lo podría calmar, es lo único que podía hacer.
-Te amo- susurró él en su oído y la vio sonreír levemente.
-Yo también- respondió adormilada
Despierto con Caín a mi lado. Él me está viendo con ternura y a la vez con sueño, como si no hubiera dormido en toda la noche. -Buenos días, cariño- le saludo acercándome más a su pecho. Él me abraza más fuerte y oculta su cara en mi cuello- Te gusta ocultarte en mi cuello ¿no es así?
-Me gusta tu esencia- dice besando mi cabeza
-No puedo creer que lo hicimos anoche-digo incrédula. Él se acerca aún más a mi- ¿Que sucede?- le pregunto en cuanto siento su cuerpo tensarse de una forma inusual
-No es nada- dice entrecortado- ¿No me odias?- pregunta.
-¿Por que debería?
-Por lo de anoche
-Lo de anoche fue de ambas partes, tanto tuya como mía. Hicimos lo que hicimos porque quisimos. ¿Acaso te arrepientes?
-No- responde de inmediato- No me arrepiento de nada ¿y tu?
Sonrío -No- me acerco y le beso con amor- Te amo, Caín
Él sonríe. Sus ojos están un poco apagados, como si no tuvieran vida y, de repente, comienzan a cerrarse mientras se acerca a mi pecho -Estoy cansado- dice simplemente- ¿Puedo dormir un poco más?
-Sip, pero yo tengo que levantarme. Tengo que arreglar la habitación.
-Solo un poco más ¿si?- me lo pide con tanto cariño que me hace considerarlo por un momento.
-Duerme cariño- digo levantándome de la cama. Al menos tengo mi pijama puesta o me daría un ataque de vergüenza.
Comienzo a organizar la habitación lo que más puedo. Dios, parece que hubiera pasado un huracán. Empiezo a aburrirme así que coloco música en mi iPod y me coloco los auriculares. Comienza a sonar The Only Exception de Paramore. Conveniente. Es una de mis canciones favoritas y, la verdad, es muy considerable dedicarla.
Una hora y al fin termino. Dios, ¿que tanto podría hacer una sola persona en una habitación tan pequeña? y, fuera de eso, ¿que tanto tiempo tuvo para hacerlo?. Miro a Caín quien sigue dormido en la cama aunque no tan tranquilo como se debería, parece que tiene pesadillas y no muy lindas, nunca lo son, me ha contado alguna que otra fracción de esas pesadillas y, como lo mencione antes, no son lindas, nada lindas. De las típicas salidas de una vil película de terror.
Me acerco a él y lo miro detenidamente; él está de espaldas y sin su camisa por lo que puedo ver detenidamente sus cicatrices, su cabello le llega casi a los hombros y le cubre casi completamente los ojos, su ceño está fruncido y sus manos tienen agarrada la almohada fuertemente, como sujetándose de esta.
Acerco mi mano a una de sus cicatrices, la que es más grande. En cuanto la toco suavemente el se despierta y rápidamente se arrincona en una esquina contra la pared -Caín, soy yo- digo acercándome a él
-¡Aléjate!- casi grita. Está muy asustado, no solo eso, está aterrado.
Me acerco a él pero más lentamente -No te haré daño- acerco mi mano.
-No más- susurra- no más...deseos- sus manos se posicionan en frente suyo, defendiéndose, o intentándolo. Igual que ayer su cuerpo no parece tener fuerza
Tomo sus manos suavemente y de inmediato el se arrincona aún más. -Caín- sonrío- soy yo, Clary ¿me recuerdas?
-Cla...ry- susurra entrecortado
Me siento a su lado acariciándole los nudillos de las manos -Soy yo- llevo mi mano a su mejilla y le dedico una sonrisa comprensiva- Hola cariño- la comisura de su boca se levanta levemente. Lo atraigo a mi pecho y él se queda totalmente inmóvil. -Esta bien ¿ves?
Lentamente sus brazos me rodean y su cuerpo se encoje contra mi buscando refugio. -Clary- susurra- ¿Donde estabas?
-Aquí mismo, no me he ido- comienzo a acariciarle los hombros y la espalda.
-Nunca te vayas- su voz se ha convertido en solo un hilo, como si estuviera cayendo en un sueño profundo.
-Nunca- digo simplemente. Siento como su pecho sube y baja tranquilamente, con calma, con regularidad. Sus cicatrices son muy profundas y no creo poder sanarlas, no es algo que se haga fácilmente. Un momento después tocan la puerta suavemente, debe ser mi hermano, ha aprendido por cuenta propia que, mientras Caín esté en mi habitación o en la casa, tiene que tocar antes de entrar. -¿Diga?- pregunto lo suficientemente alto como para que mi hermano escuche y lo suficientemente bajo como para que Caín no despierte.
-Clary, Rosy está aquí- dice mi hermano abriendo la puerta lentamente
Rosy entra a la habitación tan rápido que casi no la veo. Cierra la puerta detrás suyo y se acerca a mi muy callada -¿Y?¿como fue?- pregunta emocionada
-¿Como fue que?- pregunto yo confundida
-No te hagas la santa- dice ella sentándose a mi lado- por la cara que tienes y como estás con él en este momento es obvio que ya lo hicieron
-Y ¿que si lo hicimos?- guiño un ojo
Ella cubre su boca para que su grito de niña no resuene en la casa -No puedo creerlo- dice incrédula
Le explico a mi amiga lo que más puedo de mi noche. -Y ¿sabes de donde salieron esas heridas?- pregunta mirando a Caín y abrazando un almohada
-No- digo mirándolo también- Lo que es aún más curioso es que ya no están
-Pero sus otras cicatrices si que si ¿eh?
-Cierto- él dijo que sus heridas sanarían solas así que ¿por que no lo hicieron las de su espalda?
-Deberías preguntarle- ella se levanta y sonríe- Tengo que irme. Le prometí a tu hermano una cita. Bye bye
-¿Una cita?- espera- ¿Tu y mi hermano están...?
Ella solo saca su lengua y sale de la habitación. Intento levantarme pero al recordar que Caín está sobre mí me arrepiento. Él comienza a moverse, despertándose, pero para fortuna mía no lo hace, solo se acomoda en la cama lo que me da para levantarme pero no salgo de la habitación, no quiero dejar a Caín solo.
Al final termino llamándola a lo cual ella me dice que solo fue una broma inocente y que no pensaba que iba a reaccionar de esa forma. Me alegra tanto que se trátese de un broma, la verdad no me imagino a ellos dos como pareja.
La pesadilla que él tuvo esa mañana no tuvo precedentes. Era una de entre las peores que había tenido en mucho tiempo y no quería repetirlo; pidiendo sin parar, atado, soñoliento, hambriento y nadie lo veía, hasta que ella lo hizo caer en cuenta, solo era un sueño, ella estaba ahí.
-Clary- susurró- ¿Donde estabas?
-Aquí mismo, no me he ido
-Nunca te vayas- dijo cayendo de nuevo en la neblina del sueño
-Nunca- escuchó a media voz
Hoy he estado caminando por la plaza de mercado con Caín. Me he dado cuenta de que él no sale si no es conmigo así que no sale mucho, soy muy sedentaria. Él parece niño en feria, como si nunca hubiera estado en una, eso me hace feliz.
Sus ojos están tan brillantes que parecen estrellas de diamante. -¿Quieres algo?- pregunto. Estamos sentados en una de las bancas del parque y, la verdad, estoy cansada, pero solo hemos hecho cosas que a mi me gustan, quiero saber que le gusta a él.
-¿Podemos comer un helado?- pregunta
-Claro- me levanto de la silla- Vamos
Llegamos a la heladería más cercana y afortunadamente nos atienden rápido. Yo pido un helado de chocolate y él uno de vainilla, parece que tenemos gustos diferentes. -¿Me dejas probar?- pregunta mirando mi helado. Se lo acerco y lo veo disfrutar el sabor. -Delicioso. Creo que pediré uno de esos- se levanta y al hacerlo se tropieza con otra persona lo cual hace que se congele. La otra persona se disculpa pero él solo se queda ahí parado.
-¿Caín?- pregunto. Él me mira y sonríe. Va a la caja y lo veo pedir otro helado
-¿Clarissa?- me preguntan- ¿Es usted Clarissa Lawler?
Al voltear mi mirada veo a un muchacho alto con el cabello rubio, los ojos color caramelo y un semblante muy tranquilo. Asiento simplemente. ¿Quien es este tipo?. De repente otro chico aparece a su lado, este es casi de la misma altura, tiene su cabello y sus ojos del mismo color, negro intenso, su semblante es más serio y se alcanza a notar una cicatriz en su mejilla derecha blanquecida por el tiempo. -Soy yo- digo simplemente
-Estábamos buscándote- dice el muchacho número uno sin perder su semblante tranquilo. ¿Para que me necesitan unos chicos que no me conocen?
-Clary te traje un...-Caín llega y al ver a los chicos lo que tenía en la mano cae al suelo. -¿Que hacen aquí?
-¡Oh!, nuestro hermano ha aprendido a hablar- dice ojos marrones.
Espera ¿hermano? ahora ya se porque estaba tan nervioso, ellos son quienes le hicieron daño. Miro detenidamente a Caín quien está parado a mi lado; sus manos están cerradas en puños y su cuerpo tiembla levemente pero noto que se mantiene fuerte, quiere enfrentarlos ¿por que?. -Caín- toco suavemente su mano y el da un respingo leve- Vamos a casa- tengo que sacarlo de aquí antes de que algo suceda. Me levanto de la mesa, tomo mis cosas y las de Caín. Me despido de los muchachos con mi cabeza pero antes de que Caín avance uno de ellos le susurra algo al oído lo cual hace que cambie su mirada. Me vuelvo a acercar a él, tomo su mano y lo saco de la tienda. -Te pago después- le digo a la administradora.
Caminamos por las calles, yo casi arrastrando a Caín. En cuanto me tranquilizo y me aseguro de que estemos lo más lejos de esa heladería me detengo. Ha comenzado a llover y estamos empapados, tengo que buscar un refugio. Encuentro una floristería abierta, gracias suerte. Entramos y casi de inmediato el señor que la atiende nos pasa una toalla. Caín no reacciona, tiene su cabeza gacha y sus manos tienen la toalla casi dejándola caer, su mano derecha ha perdido la banda roja que cubría sus heridas las cuales aún están un poco rojas.
-A ver- tomo la toalla que él tiene y comienzo a secarle el cabello. Él se queda quieto, sin levantar la mirada. -¿Que sucede?- pregunto
Él levanta su mano y toma las mías. Levanta su mirada y sonríe. -No es nada- dice con voz muy baja
-Vamos a casa ¿si?- digo mientras sigo secando su pelo. Él solo asiente.
En cuanto llegamos a casa Caín se dirige a la habitación sin decir nada más y yo dejo las compras en la cocina. Cuando termino de ordenar la cocina voy a la habitación. Caín está en la cama con la espalda contra la puerta. Me acerco a la cama y me siento en el borde. -¿Que sucede?
Él no responde. Me recuesto en la cama y paso un brazo por su cintura hasta que encuentro su mano, en cuanto la tomo él la acerca a su pecho, siento los latidos de su corazón; fuertes y rápidos. -Me siento asustado- dice y siento su pecho vibrar cuando lo hace- asustado de lo que ellos te puedan hacer.
-¿Que te pidieron?
-Que fuera con ellos- dice tembloroso. Se encoje contra si mismo y se queda así por un momento. Se voltea y me mira con sus ojos tristes- ¿Por que?¿Por que cuando por fin soy feliz todo se arruina?
-No tiene porque ser así- digo sinceramente- Puedo ir contigo
Sus ojos se abren repentinamente y miedo se refleja en ellos -No- dice rotundamente-No puedo imaginarme lo que podrían hacerte.
Aprieto su mano un poco. -Entonces ¿que quieres hacer?- él abre su boca para hablar pero de inmediato la cierra, oculta su cara en la almohada y acerca mi mano a su cuello, como queriendo tenerla cerca. -¿Nos escapamos?- pregunto inocentemente.
De inmediato el me mira. -¿Lees mentes?- pregunta sonriendo. Su sonrisa va desapareciendo poco a poco en cuanto dice; -¿Lo harías?
-Si- contesto segura
-Tendrías que dejar a tu padre y todo lo que tienes
-Estoy consiente de ello
-¿Incluso tu música?- pregunta sonriendo de nuevo
-Tal vez no me guste esa idea- digo en forma de broma. Él comienza a reírse, su risa es muy linda. Si chicos, nosotras las chicas pensamos en eso también. Sonrío, verlo reírse es sencillamente agradable. -Caín, Je aime.
Él me mira con una ternura indescriptible. -Je t'aime aussi, chéri.
-Me encanta tu francés- digo besando su nariz
-Tu enchantes à moi- y apoya su cara en mi pecho
-Aún pienso que deberíamos escaparnos- murmuro y siento su risa vibrando en mi corazón
-Quiero hacerlo- dice él suspirando- quiero irme de aquí, contigo. Vivir en un lugar apartados de todos, donde...- no termina la frase- Lo siento, no se me ocurre más
-Donde haya un gran campo- continuo por él- en donde podamos ver las estrellas cada noche, donde podamos ser felices juntos. ¿Algo así?
Él asiente solamente- Chéri, ¿podrías darte vuelta?- me pregunta. Aunque es extraño lo que pide lo hago. En cuanto estoy de espaldas a él me abraza y coloca su cara entre mi cuello. -Je aime- susurra en mi oído
-Je aime- contesto. Al poco tiempo los dos caemos dormidos mientras nos decíamos lo que nuestro corazón latía.
Era entrada la madrugada, aún el sol no se había posicionado totalmente en el cielo y ella aún estaba dormida. Verla así, sin preocupaciones y tan calmada, lo tranquilizaba. La amaba. Ella tal vez llegó a ser la única persona que realmente amo y, en este momento, tenia que dejarla ir. Un sollozo quiso escaparse de su garganta pero no quería que ella lo viera irse o no tendría el valor. Se levantó finalmente de la cama y tomo su capa desgastada, esa capa con la que ella lo había encontrado, y se la colocó al hombro. Era hora de la despedida pero no miraría hacia atrás, "las despedidas no deberían existir" pensó él. Lastima que su deseo no se cumpliría.
Ya en la calle, con el frío que traía un día de otoño, se encaminó a ver a sus "demonios", esos quienes lo habían encerrado y lo habían obligado a hacer sus planes realidad, esos quienes le habían quitado toda esperanza de felicidad. Parecía como si su vida pudiera correr por entre las manos del Dios supremo, "pero, para ser sinceros, ¿quien pensaría en una criatura como él?". Se había repetido esa mentira tantas veces que hasta él mismo la creyó. La conoció y todo cambió.
Los demonios estaban en frente suyo, con sus gabardinas puestas y cigarrillos entre sus labios. Uno de ellos dio una calada mientras su mirada cayó sobre el otro. -Ya te lo había dicho yo, el que es débil siempre lo será- y sus ojos marrones claros brillaron
-Solo cumplan su parte del trato
Lo juraron con su mano. Uno de ellos sacó las esposas, esos círculos de metal que le habían causado tanto daño. En ese momento pensó en arrepentirse, correr en dirección opuesta y volver a los cálidos brazos de su amada, un pensamiento arriesgado e imperdonable. Finalmente estiró sus manos, con las palmas hacia arriba, esperando su destino.
-¿Recuerdas nuestro por siempre?- escuchó detrás suyo. Un cálido y familiar tacto llegó a sus manos. Era ella. Su ropa no había cambiado, ni tampoco la calidez de su cariño. -Lo prometiste ¿no es así?- las lágrimas corrieron por sus mejillas -Prometiste ser feliz por siempre- sonrió a pesar de su tristeza. Avanzó hasta los demonios y los enfrentó- Iré con ustedes.
No podía permitir que Caín fuera con ellos, pero, por mucho que lo intenté, no pude evitarlo. Aún así no lo dejaría solo. ¿Solución? o nos llevaban a los dos o no tendrían a ninguno. Por supuesto que la tomaron. ¿Tenían acaso otra opción?.
Un mes es lo que llevamos en esta caravana y no crean que lo disfruto. Tiene sus contras y sus pro, la verdad puedo tener lo que yo quiera (bueno casi) pero no puedo ver a Caín soportar tanto dolor. Todo el día está conectado a una máquina la cual succiona su magia, si, acabo de decir magia. Caín es un Dijinn, una mezcla entre un demonio y una humana, un genio de los cuales conceden deseos. Sus hermanos quieren un deseo en especial, pero para eso necesitan mucha magia. Un Dijinn no puede conceder más que un deseo por persona y esos dos ya lo gastaron. Intentaron que otro pidiera eso que anhelan ellos pero el deseo tenía que ser legítimamente de esa persona.
Utilizaron a Caín una y otra vez y sin descanso, cumpliendo deseos, agotando su vida. Él no nació siendo lo que es, solo cinco años atrás sucedió que su magia despertara y sus hermanos lo utilizaron para sus intereses los cuales, espero, no sean dominar el mundo como los villanos de esas viejas películas de acción.
En estos casos me siento tan inútil, solo veo a Caín sumergido en ese gran tanque con grandes cables conectados por todo su cuerpo succionando su vida. La situación está así; Caín en el tanque que está dentro de un remolque gigante el cual custodian otros remolques armados con cañones de plasma (no pregunten) y yo viéndolo desde el "exterior"
Estoy esperando. Hoy se supone que lo bajan del tanque, tienen que dejarlo reponer su energía y también tienen que reparar una falla en el tanque de oxigenación. Ya han pasado aproximadamente, y sin exagerar, unas cuatro horas desde que me dijeron eso.
-Aaron- llamo desde la pequeña ventana que me comunica al exterior. Él acude a mi casi de inmediato, está montado en un caballo del color de la ceniza y tiene una gorra ocultando su pelo negro y gafas oscuras sus ojos- ¿Sabes si Bastian realmente va a sacar a Caín hoy?
-Me sorprende muse- dice Bastian acercándose en su caballo blanco. Si lo se, un poco anticuado pero ¿quien soy yo para criticar?- Aaron, hermano, creo que puedes ayudarla con su problema
Aaron suelta una bocanada de aire pero al final accede. La caravana se detiene y Aaron entra en el remolque, se acerca al tanque y comienza a desactivarlo. -Gracias- digo acercándome a él pero no responde, ya me he acostumbrado, es muy callado pero también es más compresivo que Bastian y eso es una ayuda en casos como estos- ¿Por que andan en caballos?- pregunto mientras miro como trabaja en la computadora
-Es más sencillo andar con ellos en este extenso desierto lapine- dice con un boceto de sonrisa.
Bastian y Aaron tienen la costumbre de llamarme por apodos, Aaron me dice coneja y Bastian musa, la verdad es que no me gustan mucho los apodos pero, si así logro que se sientan más cómodos con mi presencia, los dejo ser.
Aaron hace los últimos ajustes de la máquina y el tanque comienza a expulsar el agua y a levantarse lentamente para así dejar a Caín colgando solo por los cables los cuales van soltándose uno por uno hasta que queda en el suelo totalmente, solo con el respirador conectado. Rápidamente me acerco a él y le intento levantar pero es imposible para mí, está completamente sedado y su cuerpo no responde. -¿Una ayudita?- pido a Aaron quien solo observa. Se acerca y me ayuda no sin antes quitarle el respirador.
Entre los dos lo llevamos a la cama la cual ha sido mi consuelo en este ultimo mes y lo colocamos allí, está totalmente inconsciente. -La droga tardara un rato en desvanecerse- dice Aaron quien me pasa algo de comer- Toma, no has desayunado¿no es así?
Sonrío -Gracias- digo recibiéndolo con gusto.
Comenzamos a hablar, de nada en particular, solo hablamos. Es sencillo hablar con él cuando sabes que es exactamente lo que tienes que no decir; primero, no mencionar a su familia, segundo, no preguntar por su vida personal, tercero, pero no menos importante, jamás JAMÁS hables de magia en frente de él o de Bastian, se toman muy a pecho la realidad de que su hermano menor tiene esa capacidad y ellos solo son simples brujos incapaces de hacer ningún tipo de magia.
Aaron se levanta después de un buen rato de conversar. -Los dejo solos. Tengo que continuar mi guardia- y con eso sale del remolque.
Miro a Caín quien está completamente empapado en la cama. Tomo las frazadas que tengo a los pies de la cama y lo cubro con ellas, debe tener frío. Intento levantarme a por una toalla pero algo me lo impide, observo mi mano y veo la mano de Caín sujetándola casi sin fuerza. -¿Caín?- no recibo respuesta alguna. Su cuerpo está reaccionando inconscientemente, como por impulso. Al final su mano pierde toda fuerza y me suelta. Consigo la toalla que necesitaba y comienzo a secar su cabello. Pronto le dará fiebre así que tengo que conseguir que su cuerpo descanse o será aún más difícil para él soportarla.
Con esta ya es la segunda vez que lo dejan descansar, no quiero que se repita lo que sucedió esa ultima vez. Levanto un poco su cuerpo y le quito la camisa, tengo que quitarle la ropa mojada pero creo que prefiero que conserve sus pantalones. Tomo la toalla con la que estaba secando el pelo y comienzo a secarle el pecho.
Su cuerpo reacciona al tensarse. Retiro mis manos y acaricio su mejilla suavemente. En cuanto vuelvo a colocar mis manos en su pecho su mano las toma. -¿Que haces?- dice con voz ronca
-Secándote- sonrío. -Si no lo hago subirá aún más tu fiebre
-Está bien- dice con una sonrisa débil. Se sienta en la cama y noto que su cuerpo tiembla muy levemente.
-¿Tienes frío?- pregunto acercándome un poco más a él
-Un poco- estira su brazo, como intentando alcanzarme. -Ven aquí- dice con calma y yo,como atraída por su dulce voz, me aferro a su pecho. -Calientito- dice con voz como la de un ronroneo de un gatito.
Miro a sus ojos con una sonrisa traviesa. -Hola, chico callado
-Bonjour- dice besando mi frente.
-No tienes mucho que decir ¿eh?
-¿Te hicieron algo?- pregunta.
Me volteo de forma que quedo con mi espalda contra su pecho, sintiendo su corazón latir, él me envuelve con sus brazos y respira hondo- ¿Sin contar que me han tratado como si fuera una reina?, entonces no
Él ríe. -¿Bastian y Aaron?¿tratándote como una reina?, eso lo quiero ver
-¿Acaso no parezco una?- digo levantando mi cabeza un poco hasta que logro mirar sus hermosos ojos grises
-Si, si lo pareces- dice con una sonrisa reluciente. De inmediato me ruborizo. -Solo que no me imagino a ellos tratando a alguien con cortesía.
-Bastian no, Aaron es quien es así conmigo- digo tratando de ocultar mi sonrojo
-Lapine- escucho desde el exterior- Vamos al pueblo vecino a comer ¿quieres que te traiga algo?
Siento el cuerpo de Caín contraerse contra sí mismo. Tomo sus manos y las acaricio en los nudillos. -Esta bien- susurro. -¿Podrías traerme dos helados?- le digo a Aaron
-¿Dos?
-Uno para mí y otro para Caín- contesto mirando al "sujeto en cuestión" el cual tiene su cara en mi cuello
Aaron se queda callado por un momento y después dice; -Muy bien, ¿de vainilla los dos?
-Por favor- contesto. Poco después escucho los cascos de los caballos alejándose. -¿Caín, que sucede?- pregunto al verlo tan decaído.
-No es nada- siento su aliento caliente y su voz es ronca
Levanto mi mano y toco su frente, su fiebre es alta y su pecho sube y baja de forma anormal, como si de vez en cuando tuviera que dejar de respirar. -¿Que sucede?- vuelvo a preguntar. Hay algo anormal en él. -Caín
-Está aquí- murmura
-¿Quien?- Escucho una explosión afuera del remolque y los sonidos de un arma de fuego, ¿hay algo así como una guerra ahí afuera? -¿Que sucede allí afuera?- comienzo a levantarme pero Caín me detiene.
-No- dice firmemente- Por favor
La puerta del remolque se abre revelando a Aaron y a Bastian quienes entran y cierran la puerta detrás de ellos. De inmediato Caín me acerca a él y me abraza.
-Lapine- Aaron se acerca a mí y siento como Caín me acerca más a él- Hay que salir de aquí- me toma de la mano e intenta levantarme pero Caín quita su mano de un golpe.
-No la toques- dice él firmemente
-No te creas superior a nosotros- dice Bastian con voz engreída- Muse, nuestro padre está aquí y quiere a Caín
-No- espeto- No voy a entregarlo a alguien quien lo quiere matar.
-Muse, no entiendes la situación- dice muy serio
-La entiendo pero no voy a permitir que se aprovechen de eso
Antes de que alguien más diga algo el remolque estalla en llamas. Mis ojos están cerrados, le explosión me ha cegado. En cuanto recupero la vista veo algo protegiéndome, una capa negra. Levanto mi vista y veo a Aaron sobre mí.
-¿Aaron?- susurro
-¿Estás bien, lapine?- pregunta
-Caín, ¿donde está?- pregunto preocupada. Él mira hacia un lado y veo a Caín inconsciente y lleno de ceniza. -¡Caín!- grito. Me levanto y voy hacia él. -Cariño, ¿estás bien?- tomo suavemente su cabeza y la apoyo en mi regazo.
Lentamente él abre sus ojos y sonríe. -Clary- dice acariciando mi mejilla
-Hola cariño- las lagrimas han comenzado a brotar de mis ojos y corren por mis mejillas
-Oh, mira esto. ¿Que tenemos aquí?- escucho cerca de nosotros. Dirijo mi mirada hacia donde creo escuchar esa extraña voz y logro ver a Bastian. La mitad de su cara ha sido calcinada revelando, no solo los huesos de su cara, sino también un brillante esqueleto metálico, detrás de él una figura alta y masculina, imponente si me lo preguntan. -Mira lo que he encontrado, padre- dice Bastian con voz metálica.
La figura que estaba detrás de Bastian se adelanta y nos mira fijamente. -El hijo prodigo- dice con una voz que me hace temblar.
-Padre- susurra Caín
Aaron, quien estaba a un lado de nosotros, se coloca en medio de su "padre" y bloquea su vista. Por un momento mira directamente a Caín y siento como su cuerpo empieza a temblar levemente. De repente Aaron es atravesado por una espada y cae enfrente nuestro. Yo solo me quedo mirando la escena. -¿Acaso no te enseñé modales?- dice con arrogancia el padre quien solo limpia la sangre de su hijo con la tela de su gabardina. Este tipo me da asco y miedo al mismo tiempo.
De repente es empujado junto con Bastian hacia un lado muy lejos de nosotros. Miro a Caín quien solo tiene su mano extendida. Ahora entiendo, él fue quien los lanzó. Caín me hace una seña para que me acerque a Aaron y yo le obedezco. Todo está pasando demasiado rápido para mi comprensión así que no tengo mucho tiempo para pensar en mis acciones. Me acerco a Aaron quien se está desangrando. -Aaron, ¿me estás escuchando?- pregunto. Lentamente abre sus ojos y me mira. Abre su boca para decir algo pero de inmediato lo cayo. -Guarda tus fuerzas ¿bien?- Tomo mi chaqueta y con ella hago presión sobre la herida pero esta solo se empapa de sangre.
Siento unos amables brazos abrazándome. Aunque no es el momento lo agradezco. -Vamos a casa- susurra en mi oído Caín
Mi corazón da un vuelco. -No podemos- respondo
-Vamos a casa- vuelve a decir con una voz un poco más débil
-No podemos- mi voz se ha vuelto un sollozo. Él vuelve a susurrar lo mismo y yo estallo. -¡Ya no hay casa a la cual volver!¡Todo se quemó!- grito desesperada- Todo lo que conocíamos se fue.
Los brazos que me abrazan se vuelven más fuertes y un sollozo llega a mis oídos; -Vamos a casa- miro a Caín; las lágrimas están cayendo por sus mejillas. Él está...llorando. Se acerca más a mi oído y susurra con voz temblorosa; -¿Recuerdas nuestra promesa?
Tenía un deber que cumplir y ese era protegerla no importaba como. Los ojos de ella reflejaban miedo, algo que juro que nunca la haría sentir y sin embargo estaba ahí, tan vivido como el fuego que los rodeaba.
-¿Recuerdas nuestra promesa?- susurro en su oído. Su tristeza ya se había manifestado pero eso no le impedía sentir dolor en su pecho. -Una casa en las montañas, alejados de todos, sin nada que nos lastime. -Ella asintió con lágrimas aún cayendo por sus mejillas. Él cerró sus ojos y sintió el poder correr por su cuerpo. Cuando los abrió sabía por la expresión de ella que estaban brillando como las estrellas - Tienes un deseo- pronunció de forma suave- ¿Puedes cumplir nuestra promesa?
Ella cerró sus ojos, reuniendo valor, y finalmente dijo; -Si- respiró hondo y continuó con su deseo tal y como ella lo quería.
En ese entonces ella empezó a desvanecerse, como siendo absorbida por la luz, al igual que el demonio de pelo negro quien los había ayudado, pero él no. Su cuerpo seguía allí sin ser desintegrado en el espacio-tiempo. Poco a poco el demonio fue desapareciendo hasta su totalidad. -Caín, ¿que sucede?- preguntó ella aterrada
-He cumplido tu deseo- dijo el Dijinn
-Pero ¿y tu?
Él negó con su cabeza. -No, yo no puedo
Ella se elevaba mientras la parte de abajo de su cuerpo desaparecía. -No, ¡No!¡Yo no iré sin ti!- estiró su mano pero esta ya se estaba desvaneciendo, perdiéndose.
El Dijinn sonrió -No tienes caso- con el poco valor que le quedaba se levantó y besó a la mujer que amaba con labios temblorosos- Je aime- susurró mientras ella se desvanecía completamente. Sintió como si toda su fuerza su hubiera ido, y era verdad. Ella ya no estaba a su lado pero sus fuerzas le bastaron para acabar con los demonios que le habían hecho sufrir por años. Era hora de descansar, después de todo ella estaba a salvo.
Ha pasado un año desde que Caín nos envió a Aaron y a mí a esta cabaña. Estamos en la cima de una montaña, como él y yo lo quisimos siempre. Todo lo necesario lo tenemos aquí, casi no hay que ir al pueblo muy seguido. Lo único que falta es él.
Aaron y yo estamos sentados en las sillas de afuera, tomando café y disfrutando de la tranquilidad que trae la primavera. Como siempre no hablamos de nada en particular. La suave música suena en el interior de la casa, All of the stars de Ed Sheeran, por alguna razón me ha recordado algo pero...no se que es.
-Lapine- escucho a Aaron decir en medio de mis pensamientos
-Dime- respondo mirándolo con una sonrisa
-Yo...-no continua, su mirada se ha desviado al frente, a la ladera de la montaña. Sonríe- Olvídalo
Dirijo mi mirada a ese punto y veo... La taza que sostenía en las manos se cae al suelo y se quiebra. Siento como si mis pasos no me permitieran avanzar pero, finalmente, me lanzo, con lágrimas en los ojos. -Bonjour- dice simplemente
-Llegaste, Caín- Él tenía el pelo tan negro que parecía brillar como lapislázuli y sus ojos eran grises como la turmalina. Era la persona que había estado esperando, la persona que anhelaba mi corazón.
-Perdón la tardanza- dice mientra me entrega una rosa
-Demoraste demasiado- dice Aaron desde la casa- ya estaba pensando muy seriamente en que podía retenerte
-Cosas del consejo- dice levantándose conmigo en brazos. Cruzamos la entrada, juntos de nuevo, las lágrimas de alegría no paran de caer por mis mejillas
-La hiciste llorar, de nuevo- reclama Aaron
-Espero tu no le hayas hecho eso- dice Caín besando mi frente
Ellos dos comienzan a discutir por cosas sin importancia y yo solo contemplo la escena. El mundo vuelve a ser como debería, tranquilo y con colores brillantes. Volvemos a ser una familia.
Parte 2
Fin

Excelente mi amor va muy bien la historia
ResponderEliminarAun falta la extra .-. está un poco demorada por motivación mía XD....no se preocupen, en cuanto termine con esto seguiré con Saandara :P
ResponderEliminarbuenoooooooooooo,,,,, tocara que esperar
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