Saandara Cap. 11
Saandara
11
Distorsión
Estos ultimos meses que he pasado con Cheza han sido fantásticos, es como si, después de 3000 años, por fin tubiera luz en mi vida. Aún así algo me perturba, es como si nos estubieran persiguiendo,vigilando y no es precisamente un sentimiento agradable.
Estamos caminando por el centro de la ciudad y, la verdad, no puedo evitar sentirme inquieto. Cheza y yo decidimos comprar algunas cosas para comer pero ella insiste en ir a la iglesia, cosa que yo no puedo hacer. No me malentiendan, nosotros los shinigamis somos como demonios y al serlo no podemos entrar en lugares "sagrados", no es que nos maten o que nos disuelvan cual hielo se tratara, solo nos debilita hasta el punto de poder volvernos mortales si pasa cierto lapso de tiempo. Ella es diferente, ya que "fue convertida" y no nació así, es posible que dure más que yo.
En cuanto nos acercamos a la catedral de la ciudad ella se detiene. -¿Que sucede?- pregunto
-Es solo que nunca le había visto de esta manera- y mira a la punta de la catedral- ¿Siempre fue así?
Río por su reacción. -¿Te refieres a los angeles rodeandola o a la luz segadora?- ella me mira y sonríe
-Creo que las dos cosas- y besa mi mejilla
En cuanto subimos las escaleras un escalofrío recorre mi espalda. Suelto la mano de Cheza la cual estaba entrelazada con la mía. Me doy la vuelta y veo a un ángel mirandome seriamente.
-¿Que haces con esa mortal?- le habla a mi mente, no a mí
-Mirala bien- le habla mi demonio interno
Le mira de la cabeza a los pies. -Le has corrompido- y me apunta con su espada- El castigo es la muerte
No cambio mi expresión. -¿Sabes a quien tratas?- escucho otra voz muy familiar, no me digas que. . .
-Lo sé perfectamente- responde el ángel
-¿Entonces?, baja el arma de inmediato
El ángel baja su espada y se retira. Volteo mi mirada y me encuentro con una chica de cabello negro y ojos grises. -¿Que haces aquí?- pregunto a la chica con mi ceño fruncido
-Solo voy de paso- me mira seriamente- Te vi y quería saludarte, ¿está mal eso?
-Si, ahora largo- y le doy la espalda
-Como quieras- y siento que se retira
-Eso fue grosero- me susurra Cheza
Sonrío en su dirección -Lo siento- y me encojo de hombros
-¿Quien era ella?- me pregunta
-Nadie importante
-No hables así de tu hermana- y aparece en frente de nosotros
-Pensé que te habías ido- y atraigo a Cheza más hacia mi pecho- Ya te dije que no quiero verte
-Ajá si claro- y hace rodar sus ojos con desdén
-Largo- digo entre dientes
-Saandara- susurra Cheza- Cálmate, ¿bien?
-Lo siento, nena- le miro y le dedico una sonrisa tímida- Es solo que ella me saca de mis casillas
-Si, así me siento yo también, gracias- y vuelve a rodar sus ojos
-Celesh, solo vete, por favor- y le miro seriamente
Ella truena sus dedos y se va caminando. -El rey azul te busca- dice mientras se aleja
-¿El rey azul?- me pregunta Cheza
-Después te explico- la suelto- entra, o ¿piensas quedarte afuera?
Ella sonríe. -Muy bien, señor mal humorado- y entra sin más que decir
Lo único a lo que me dedico mientras tanto es a mirar a los humanos jugar en el parque que hay en frente. Su vida es tan frágil y muchos de ellos la desperdician en el trabajo, no digo que trabajar está mal, es solo que también hay que pasar tiempo con la familia, esta se va y lo único que te queda es un vacío, lo se por experiencia.
Después de un tiempo decido ir al parque para así relajarme un poco. No es que mi semana fuera tan fácil de llevar, ha habido unos 8 ataques de Shinigamis en los últimos días, Azur me ha estado llamando muy insistentemente y ahora la aparición de mi hermana en la ciudad. Estoy cansado, cansado de toda esta porquería, me siento sin energía, sin motivaciones suficientes. Cheza es lo único que me mantiene en esta ciudad, no le he propuesto irnos porque no sé como lo tomaría. Dejar a nuestros amigos atrás, el estudio y todo por lo que hemos estado trabajando en los últimos meses. No suena muy bien el abandonar, lo sé, llámenme cobarde si quieren pero, solo diré que, cuando vives en una ciudad pequeña, todo se hace tan monótono. Volver al mundo Shinigami no es ni más faltaba una elección, es pésima idea la verdad, todos quieren matarme por allá, quieren tener el trono que sería mío por derecho. Ni yo lo quiero, si terminar con todo esto es morir. . . suena bien y "sencillo", eso diría mi yo de hace un año, pero, Cheza es mi motivo para vivir, si yo muero ella quedaría devastada y no lo supongo, ya se lo planteé una vez y se enojó conmigo, me dijo que, si yo moría, ella me perseguiría por los 9 infiernos y me haría volver, incluso si le costaba la vida. Mi chica está un poquito loca, y me encanta.
Aproximadamente una hora después veo a Cheza salir de la iglesia, me levanto de la banca en la que he estado todo este tiempo y me acerco a ella esquivando el trafico de la calle. Por poco uno de los camiones me atropella y veo a Cheza palidecer. Me apresuro y le tomo de los brazos -Nena, ¿que sucede?- le pregunto con preocupación
-Si, así me siento yo también, gracias- y vuelve a rodar sus ojos
-Celesh, solo vete, por favor- y le miro seriamente
Ella truena sus dedos y se va caminando. -El rey azul te busca- dice mientras se aleja
-¿El rey azul?- me pregunta Cheza
-Después te explico- la suelto- entra, o ¿piensas quedarte afuera?
Ella sonríe. -Muy bien, señor mal humorado- y entra sin más que decir
Lo único a lo que me dedico mientras tanto es a mirar a los humanos jugar en el parque que hay en frente. Su vida es tan frágil y muchos de ellos la desperdician en el trabajo, no digo que trabajar está mal, es solo que también hay que pasar tiempo con la familia, esta se va y lo único que te queda es un vacío, lo se por experiencia.
Después de un tiempo decido ir al parque para así relajarme un poco. No es que mi semana fuera tan fácil de llevar, ha habido unos 8 ataques de Shinigamis en los últimos días, Azur me ha estado llamando muy insistentemente y ahora la aparición de mi hermana en la ciudad. Estoy cansado, cansado de toda esta porquería, me siento sin energía, sin motivaciones suficientes. Cheza es lo único que me mantiene en esta ciudad, no le he propuesto irnos porque no sé como lo tomaría. Dejar a nuestros amigos atrás, el estudio y todo por lo que hemos estado trabajando en los últimos meses. No suena muy bien el abandonar, lo sé, llámenme cobarde si quieren pero, solo diré que, cuando vives en una ciudad pequeña, todo se hace tan monótono. Volver al mundo Shinigami no es ni más faltaba una elección, es pésima idea la verdad, todos quieren matarme por allá, quieren tener el trono que sería mío por derecho. Ni yo lo quiero, si terminar con todo esto es morir. . . suena bien y "sencillo", eso diría mi yo de hace un año, pero, Cheza es mi motivo para vivir, si yo muero ella quedaría devastada y no lo supongo, ya se lo planteé una vez y se enojó conmigo, me dijo que, si yo moría, ella me perseguiría por los 9 infiernos y me haría volver, incluso si le costaba la vida. Mi chica está un poquito loca, y me encanta.
Aproximadamente una hora después veo a Cheza salir de la iglesia, me levanto de la banca en la que he estado todo este tiempo y me acerco a ella esquivando el trafico de la calle. Por poco uno de los camiones me atropella y veo a Cheza palidecer. Me apresuro y le tomo de los brazos -Nena, ¿que sucede?- le pregunto con preocupación
-¿Acaso eres idiota?- me dice
-¿Nena?
-Casi te matan, ¿no te importa?- se cruza de brazos y me mira muy seriamente
-Lo siento- me disculpo. Acaricio levemente su mejilla y sonrío- No quería preocuparte
-Tonto- se acerca a mí un poco más y me abraza- Esta bien, vamos a casa
-Bien, ¿quieres hacer algo antes?- le pregunto por si acaso
-No, esta bien
Comenzamos a caminar hacia el apartamento, la verdad es que tengo una mala sensación, como si alguien nos siguiera, de nuevo. Si es Celesh otra vez juro que olvidaré que soy un caballero y le golpearé en la cabeza.
-Alguien nos esta siguiendo- me susurra Cheza al oído- ¿Lo sientes?
-Si, tal vez sea mi hermana
-A menos que tenga un acompañante- me dice ella mirando por sobre mi hombro- Oh, se ocultó, definitivamente nos están siguiendo
-Si, y hay un problema- me detengo. Rayos, nos han rodeado. Y son humanos, no puedo lastimarlos, por mucho que quiera
-Hola nena- dice uno de los sujetos que hay en frente mío- ¿Por que no dejas a ese tipo y te vienes conmigo?
-¿Por que no te largas y nos dejas en paz?- responde Cheza
-Nena, calma- le intento relajar pero es casi imposible, no se detendrá hasta que los insultos se le acaben. Ella siempre ha tenido mucho que decir y no le gusta quedarse callada
-Ah, que boquita tan insolente que tienes- siento a dos sujetos detrás de nosotros acercarse más, están a nuestras espaldas y, la verdad, no se siente muy cómodo. Si tan solo supieran que, si yo quisiera, podría matarlos en 16 segundos, pero mi leoncita no me dejaría.
-Solo váyanse- contesto seriamente-, no queremos problemas
-Oh, que pena, porque nosotros sí- y de su bolsillo saca una navaja. Por favor, ¿enserio?¿una navaja? que, ¿quieres robar a un Shinigami?
No demuestro nada, no quiero darles. . . ¿como se dice? cuerda. No quiero que algo pase en la mitad de la calle.
-Muy bien, quiero que nos den todo lo que tienen- uno de los sujetos que hay detrás mío me amenaza colocando un cuchillo en mi espalda e hiriéndome un poco con este. No me preocupo por mi, me preocupa Cheza. A mí estas cosas no me hacen nada, pero para ella es diferente, a ella la pueden herir.
-¿Y si pedimos un rescate?- dice uno de ellos- Se nota que son de un estrato alto, nos podrían dar una recompensa muy alta
-Es posible- responde uno de ellos.
De repente y sin previo aviso todo se vuelve negro. ¿Me han noqueado? ¿En que momento?. En medio de la neblina de mi casi inconsciencia logro oír los gritos de Cheza, si le hacen algo juro que los asesinare sin remordimientos. Intento moverme pero al parecer es inútil, siento como si un veneno se esparciera por mi cuerpo inmovilizando cada musculo. Ya veo, tal vez era ZCX, un veneno que es capaz de matar a cualquier cosa, ya sea humano o demonio. Se que suena ridícula la idea de que los demonios y Shinigamis podemos ser destruidos por algo tan simple como un veneno pero, este tiene una variación a cualquier otra toxina, esta ataca directamente sistema nervioso, como lo hace la toxina de una serpiente, pero esta es mas potente y rápida, si se mantiene demasiado tiempo en el cuerpo es capaz de diluir los huesos y músculos. No es algo bonito de ver.
Tal vez este sea mi fin, no lo se. Y yo que pensaba darle una sorpresa a mi leoncita. Cheza. Ella. . . está en problemas. Tengo que levantarme.
Cuando por fin consigo abrir mis ojos la calle está despejada, ni los carros pasan ya. Con mucha dificultad logro apoyarme en mis brazos. Todo se ve borroso. Me cuesta respirar, intento desesperado recuperar el aire que me falta. En cuanto logro abrir mi boca un chorro de sangre cae al suelo. Me levanto y me apoyo contra la pared para conseguir equilibrio. ¿Donde está Cheza?
Cierro mis ojos. Tengo que concentrarme, tengo que encontrar la esencia de su vida, tengo que encontrar algo, un rastro, un olor, algo.
Logro escuchar en mi mente un sonido, como si alguien susurrara mi nombre- Saandara- escucho de forma tenue
-Cheza- susurra mi mente
-¿Vas a seguir voces en tu cabeza?- me refuta mi bestia interna
-No te metas en mis asuntos
-Estas muriendo
-¿Y?
-No voy a permitir que arriesgues tu vida por una simple humana
-Ya no es humana
-Pero esa fue su elección. Tu no tienes nada que ver
-Esfúmate
-Saandara- vuelvo a escuchar
-Nena, ¿donde te encuentras?
-Por aquí- logro ver algo como si fuera un mapa en mi mente, hay un deposito el cual está cerca del muelle, veo a seis personas, humanos y Cheza, ella está inconsciente y atada a una silla en un rincón. Estoy cerca de ella. Tengo que moverme antes de que le hagan algo- Ten cuidado
Abro mis ojos y comienzo a correr. Tengo que alcanzarlos cueste lo que cueste. Tengo que rescatar a mi leoncita.
Cap. 11
Fin
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